¿POR QUE DEJAMOS DE TENER SEXO CON LA PAREJA?

Una de las mayores cargas que nuestra cultura romántica ha impuesto sobre las relaciones de pareja a largo plazo es la idea que el amor y la satisfacción sexual siempre deberían encajar perfectamente si es que las cosas están funcionando bien. Esta hermosa y muy conveniente idea despierta una esperanza entusiasta respecto a que dos personas,a lo largo de los años,no solo se seguirán gustando sino apoyándose,manejando sus finanzas domésticas razonablemente bien,formando quizás una familia,disfrutando de vacaciones agradables,entendiendo los problemas de cada uno,programando las tareas de limpieza,tolerando las fallas personales,viendo a los amigos y padres mutuos,siguiendo sus carreras profesionales en armonía.Y también seguiran siendo devotas y excitantes parejas sexuales.Es esta idea la que empieza a atormentarnos cuando con el tiempo,como sucede en casi toda relación de pareja,el sexo empieza a volverse de pronto menos intenso,menos frecuente,más cauteloso,más frustrante,más en conflicto con la vida diaria.Y eventualmente y en definitiva,más desalentador que leer un libro,ver las noticias de tv o simplemente irse a dormir.Esto puede parecer una catastrofe,la señal de un fracaso monstruoso.Y con mucha frecuencia,como el preludio a un rompimiento.Y sin embargo,el problema no es solo nuestro.Es simplemente que casi todo lo que puede hacer que el amor funcione bien,parece destinado a que el sexo no funcione bien.Y viceversa.Nos afecta una discordancia fundamental en las cualidades de carácter y espíritu requeridos.Para el buen sexo por un lado y para un amor exitoso por el otro.
Una relación a largo plazo no puede sobrevivir sin ternura,sobriedad,inteligencia práctica y resignación selectiva.Tenemos que desentrañar cuidadosamente los motivos personales de cada uno,explicar nuestros estados de ánimo,superar heridas,enojos y asumir un manto de previsibilidad.
Por otro lado,el sexo en sus versiones más duras,dramáticas y excitantes,exige que seamos egoístas (desatentos)decadentes,crueles quizás,insosteniblemente sumisos:puede involucrar el lenguaje más crudo y momentos de sublime degradación.
Al tener que sufrir de sentimientos de deficiencia respecto a lo que sucede con el amor a largo plazo,somos víctimas de un gran fracaso cultural: el fracaso de nuestra cultura de enfatizar continuamente un retrato realista de una tensión inevitable entre dos temas cruciales pero incompatibles de la vida.En un mundo más sabio,admitiriamos colectivamente que los casos raros donde el amor y el sexo SI funcionan juntos,son excepciones asombrosas,sin relevancia alguna para la mayoría.En cambio,aprendamos a prestar admirable atención a  aquellos que hubieran aceptado,con una razonable muestra de dignidad y gracia que el precio natural a pagar por la compañía a largo plazo,implica una disminución en la calidad y la frecuencia del contacto sexual.Y que esto es,en muchos casos,un precio que vale la pena pagar...
Dr.Stephen E. Goldstone

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